lunes, 9 de junio de 2008

SAW (Juegos Macabros)

El fin de semana pasado, gracias a que contaba con algo de tiempo disponible, tuve la oportunidad de disfrutar de 4 películas realmente escalofriantes, la serie completa de SAW (Juegos Macabros). Me he convertido en un crítico del cine y son muy pocas las películas que realmente han atrapado mi interés por continuar viéndolas, de algo más de 20 películas, sólo esta secuela de 4 filmes han aceptado mi venia en cuanto a trama, actuación, efectos y otros factores que llevan a dar la sentencia de “buena” o “mala”. En este caso obviamente la respuesta ha sido positiva.

Estas películas dirigidas por James Wan desde 2004, muestran víctimas elegidas por una siniestra mente trastornada, John Kramer, conocido Jigsaw (el rompecabezas) que a base de juegos (macabros) trata de que ellas mismas se liberen de sus pecados o errores para encontrar la “salvación” más que física, espiritual. En una trama completamente desconocida desde que empieza el primer fotograma hasta el último deja con finales sorprendentes y con 100 % de suspenso al borde de la silla. Sin duda la mejer secuencia de películas de terror.

Lo irónico de estos filmes es que a pesar de lo sangriento cuya orientación tiene el hecho de disfrutar de la muerte lenta y con sufrimiento, es que da un mensaje para cambiar radicalmente la vida. Uno tiene la decisión de empezar a girar el rumbo de su vida sin esperar que la muerte se aproxime. Es usual que las personas al borde de la muerte recién se arrepientan, pidan perdón a gritos y llorando, suplicando como si sintiesen el mismo infierno a sus pies. La idea disfrazada del horror es no llegar a ese extremo y virar el sentido de nuestra existencia, tratando de sanar nuestros pecados (sin tomar en cuenta la existencia o no de la Divinidad).

Cuando cae un familiar enfermo de gravedad o le ha sucedido un accidente que lo pone al borde de la muerte es cuando nos acordamos de la superioridad (en la mayoría de los casos) del ser Divino superior al Hombre. Allí está uno de rodillas implorando, realizando promesas a cambio de la sanación o salvación de la muerte, pasado esto… todo vuelve a la normalidad, el materialismo se apodera nuevamente de forma gradual de la conciencia del Homo Sapiens.

Debatía el otro día con una colega que afirma que cada vez que sale de su casa reza o pide por su casa o que le vaya bien, esto lo realiza porque “siempre es bueno hacerlo”. Es decir “por si acaso”, como diciendo “no voy a perder nada si lo hago”, ¿es así? Invocamos a la Divinidad por cosas materiales…. Quizás es muy extremo comparar pero así empezó la historia bíblica de Sodoma y Gomorra, que empezar utilizando dioses para la fortuna, la buenaventura, etc. Quizás lo más atinado es decir las sabias palabras del Christo “… dad al César lo que es del César…” (lo demás ya lo saben uds.).

Hoy mismo tienes un minuto para mirar en retrospectiva y decidir tú mismo si lo que has estado haciendo y aún continúas realizándolo lo seguirás haciendo o puedes tomar la gran decisión de CAMBIAR… “la gente no le teme al cambio sino a cambiar uno mismo”, esto va más allá de cualquier tinte religioso.

Tú decides…como dice Saw, ¿estás dispuesto a quedarte como estás y morir con larga agonía o intentar salvarse a través del sufrimiento para obtener la salvación?

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