Vídeos Comicos "Les Luthiers"

Loading...

lunes, 25 de febrero de 2013

El Jichi en el Zoo de Santa Cruz

El Jichi es un ser sobrenatural, mitológico y fabuloso, descrito por sus pocos relatores que han dado fe de esta singular criatura en los cercanías de los lagos de los bosques de Santa Cruz (Bolivia).

Al parecer uno de estos seres fue capturado en las cercanías del pueblo de Guarayos (Prov. de Santa Cruz) y llevado al zoológico municipal de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, puesto a su exibición para el público incrédulo.

 

El mismo Viceministerio de Culturas hace una descripción de este increíble ser:

El Jichi es una leyenda propia de los pueblos selvícolas del oriente. Transmitida de forma oral, fue escrita por los españoles quienes introdujeron variaciones sin importancia.

Mitad saurio y mitad culebra, el Jichi es un animal legendario de apariencia gomosa habituado al agua y muy difícil de ver, pues sólo sale de noche. Pese a su fabulosa apariencia no se dedica a espantar ni asolar los caseríos. Todo lo contrario. Es el guardián de los manantiales de agua potable y, por tanto, evita que sea desperdiciada; a la vez protege la flora acuática y a los animales del entorno. Cuando se marcha el agua merma, la pesca disminuye, la caza huye y la vida se vuelve insostenible






















Como varias de sus leyendas aquí una más extractada de Alma Errante

Cuenta la leyenda que un cazador se internó al bosque, junto con su fiel compañero; un perro de cacería, mientras se adentraba mas en la selva, el can comienza a inquietarse y dando alaridos comienza a correr en sentido contrario perdiendose en el monte... de pronto el cazador ve un hermoso ciervo, con el viento a favor se le acerca sigiloso, apunta y cuando estaba a punto de disparar el ciervo se aleja un poco. El cazador comienza a acecharlo pero cada vez que lo tenia en la mira el ciervo se alejaba unos pasos.

El cazador se dejó llevar cada vez unos pasos mas cerca de la hermosa presa. Sumergiendose como en un sueño donde lo unico que importaba era conseguir ese trofeo, pasaron los minutos, tal vez horas... pues comenzaba a perder la nocion del tiempo y cada vez se sentia mas cerca a su presa y esta sensacion lo atrapaba y envolvía como perdiendo su voluntad y fuerzas.

Cuando por fin pudo salir de esta sensacion de adormecimiento y se desvaneció la ilusion, el ciervo habia desaparecido y la selva tambien... el se encontraba en medio de un lago, sin fuerzas ni arma y el sol comenzaba ocultarse, fue entonces que entendió que el hermoso ciervo en realidad era un jichi y la presa era el, sin dudarlo y con sus ultimas fuerzas comenzó a nadar hacia la orilla lejana sin volcar a mirar atras, una vez llegó a la playa siguió corriendo por la selva hasta quedar desmayado.

Al día siguiente lo encontraron casi moribundo, su rostro parecia haber envejecido varios años, su cuerpo demacrado y sus ropas harapientas. Nadie le creyó su historia, pero algo si es cierto, que este cazador nunca mas volvió a cargar un arma.